Las fachadas son el primer escudo del edificio contra los elementos. Con el tiempo, la humedad, los rayos UV y los movimientos estructurales generan deterioros que afectan la apariencia, la funcionalidad y el valor del inmueble.
Señal 1: Filtraciones de agua hacia el interior
Manchas de humedad en paredes interiores, especialmente cerca de ventanas, es la señal más clara de que la fachada ha perdido su capacidad de impermeabilización.
Señal 2: Grietas visibles en el revoque
Pequeñas fisuras pueden parecer cosméticas pero suelen indicar problemas estructurales subyacentes que solo empeorarán.
Señal 3: Apartamentos fríos en zonas específicas
Si solo algunos apartamentos del edificio son siempre los más fríos, probablemente la fachada en esa zona ha perdido su función térmica.
Señal 4: Pintura descascarada o decolorada
El sistema de pintura ya no protege adecuadamente. Renovar solo la pintura no soluciona el problema de fondo.
Señal 5: Aumento del consumo energético
Si los costos de calefacción/aire del edificio han subido sin razón aparente, la fachada está dejando escapar más energía de la que debería.